
Fortaleza
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Cayo el sol,
vuelvo a mi cueva.
Luego de un día largo,
enciendo mi transportador interdimensional.
Aparezco en una base espacial,
recolectando anillos dorados
junto a dos erizos,
uno azul y uno negro.
Recorriendo la base
a velocidades superando el sonido,
sago volando y aterrizo
en una pista de arcoíris.
De repente, escucho un
“vroom, vroom”
y varios carros
se aproximaban.
Me monto en un carro abandonado
y presiono el pedal a toda potencia.
Miro atrás y unos caparazones rojos
me persiguen sin cesar.
Di varias curvas,
aun no logro escaparme
de los caparazones rojos.
De suerte,
aparece un portal
y acelero hacia él.
Ahora me encuentro
en un castillo
en media de una ceremonia.
Una princesa adornada
entrega una espada
reluciente que puede
sellar el mal
a un caballero
con pelo dorado.
Unos guardias me vieron
y gritaron,
“¡Alto ahí!”.
Corro hacia la ventana
y brinco a otro portal.
Abro mis ojos
y percato un rayo
disparado por una criatura amarilla
con cachetes rojos.
Miro al otro lado
y un dragón anaranjado
lanza llamas ardientes
hacia el rayo.
Las llamas y el rayo
colisionan, creando
un vacío blanco
y surgió un
“pi, pi, pi”.
Vuelvo a mi cueva,
apago mi alarma
y mi transportador.
Cierro los ojos,
hay que amanecer
temprano mañana.